Las rabietas

Todos los padres debemos enfrentarnos antes o después a las temidas rabietas de nuestros hijos. Sabemos que en cierto modo, forman parte del proceso evolutivo del niño y que no durarán para siempre. Pero cada vez que suceden, se genera una situación incómoda y difícil de gestionar.

Es importante conocer algunos puntos que nos ayuden a comprender y manejar estos momentos:

  •      Las rabietas suelen ser el modo en que los niños responden a la frustración cuando quieren algo y no pueden conseguirlo de manera inmediata, o cuando tienen una necesidad fisiológica, como pueden ser: hambre, sed o sueño, y no saben expresarlo; reaccionan de forma excesiva y surge la rabieta.
  •      No se trata de una lucha de poder con los padres, este punto es importante conocerlo para no dejarnos llevar por este pensamiento y poder mantener la calma.
  •      Todos los niños, en mayor o menor medida, tienen estos episodios de rabia, por lo que está dentro de un comportamiento común e irá cediendo con el tiempo.
  •      Suelen aparecer en torno a los 2 años, a veces antes, por lo que razonar o negociar con ellos unas alternativas válidas no resulta efectivo debido a su temprana edad.
  •      Existe un método que suele mostrarse efectivo para controlarlas. Consiste en agacharse y ponerse a la altura de los ojos del niño para poder conectar con él. Así sabrá que se está atento a su necesidad y que se comprende su frustación.
  •      La extinción de la conducta. No atender en exceso a la conducta rabiosa e intentar derivar la atención del niño hacia otro objetivo.
  •      Algunas teorías reclaman la importancia de dejar que en alguna ocasión el niño consiga lo que quiere, ya que las rabietas, son parte de la demostración de independencia de los padres y el reconicimiento de su propia voluntad. Por lo que dejarle ‘ganar’ pequeñas batallas ayuda a reafirmar su autonomía.
  •      Otras teorías defienden que hay que dejar al niño expresar su rabia, siempre bajo condiciones de seguridad, para permitir el desahogo emocional.

En conclusión, es importante conocer que la rabieta, aunque estresante, es algo evolutivo y común en el comportamiento infantil. Es fundamental mantener la calma y la empatía con el pequeño. Aunque hay diferentes teorías y maneras de intervenir en una rabieta, cada familia debe encontrar la que le resulta más eficaz y con la que se siente más cómoda. O incluso, ir probando las distintas técnicas dependiendo de la situación.

Leyre Paris,
Psicóloga, especialista en Infertilidad y Reproducción Asistida